Templanza y Creación
Hacia una Poética[1] de la Desarticulación
Austeridad y Templanza
Condena, sombra y marginalidad
José Alejandro Vargas
Filosofía y Literatura
Detrás de la armadura hay
un hombre
David Grossman[2]
****
La Poética
es una obra que consta de tres temas, así lo define Alicia Villar.[3] El primero
es el de la poesía, el segundo la tragedia y tercero, la relación entre
tragedia y epopeya. La primera parte consta de cinco capítulos, el segundo de
diecisiete y el último de cuatro, para un total de veintiséis apartados. Es una
lástima que el libro II de la Poética,
dedicado a la Comedia, haya
desaparecido,[4] y digo una
lástima, porque entiendo la relevancia y la magnitud del género, como un agente
desestabilizador, ante el autoritarismo absolutista de la razón, esa estructura
—impuesta—, rígida, austera y moral, a la que me dirigiré más adelante. Para nadie es un secreto que la risa es
peligrosa, la máscara cómica perturba y desequilibra lo estable y lo seguro. El
punto central radica en la categorización moral, que propone la estructura
compositiva de la unidad y la extensión, planteada por Aristóteles en
el capítulo VII de su libro, en
cuanto a proporción, medida y afinidad del pensamiento, concebido desde el
esquema métrico, esa triada envolvente —inicio, medio y fin—, arbitraria, que define en términos generales lo que se puede concebir
como bueno y como malo, como apto y no apto, tanto para el agente creativo, el
poeta —compositor— limitado, obligado a
mediar el fuego interno de sus necesidades de creación, dosificadas en tiempos
fragmentados y dócilmente trazados por una razón militante[5].
Entiendo el distanciamiento y la connotación diferente del arte y la forma de componer, partiendo del pensamiento griego en relación a una interpretación contemporánea, pero ya desde el siglo XX, Benjamin demandó la relación entre política y literatura, y, por ende, su alteridad, el arte poético gana en espacio y distribución, pero pierde en libertad y autonomía. Se ve mediado y trastornado por la ideología prevaleciente de la hegemonía política, no obstante, los condicionamientos sociales de producción y las tendencias correctas permean —constantemente— la composición y el pensamiento, tanto de las obras como de los sujetos expectantes, que absorben tendencias en cantidades más que contenidos. La tendencia política correcta de una obra incluye su calidad literaria.[6]
Permítame redondear con una segunda cita —de Benjamin—, que apunta hacia
un mismo cauce; un problema histórico y filosófico, legible en Platón y
Aristóteles; censura y autonomía creativa, que, por supuesto, reemite a una
emancipación dirigida, orientada hacia fines utilitaristas.
En cuanto a la
necesidad de obstaculizar y coartar la creación por medio de la mediación y el
control del acto creativo, surge una segunda especulación, la proporción y
desproporción de lo bello y lo feo, y por ende de lo malo y lo bueno, pero
vamos por partes porque la belleza y la fealdad son propiedades medibles y
cuantificables. La belleza conlleva una
extensión y un orden, que no debe ser fruto de la casualidad.[7]
En esa línea argumentativa, la belleza y el orden van en la misma línea
armónica, se imponen ante todo parámetro que no satisfaga y cumpla los
estándares dejando por fuera a lo que categóricamente definiríamos como su opuesto —la fealdad—, que entre otras, viene
a ser parte de lo improvisto y la
ventura, por consíguete, no encontramos otra forma distinta que a la condena,
la sombra y la marginalidad.
Escribía Coetzee en
sus escritos de juventud: Los artistas no
tienen que ser gente de moral admirable. (…) Si su arte tiene que surgir de su
lado más deleznable que así sea. Las flores crecen mejor en los estercoleros[8].
Señala Benjamin en
una de sus conferencias en el instituto para el estudio del fascismo en parís:[9]
El periódico es el escenario de esos embrollos literarios. Su contenido
es un “material”[10].
Ahora bien;
La decadencia de lo literario en la prensa burguesa se acredita como
fórmula de su restablecimiento (…) En tanto que lo literario gana en alcance lo
que pierde en profundidad, empieza a distinguirse entre autor y público.[11]
Volamos a lo nuestro; la alteración del el
acto creativo y su funcionalidad “reproductiva”, desplegada, sin libertad y sin
irracionalidad, la razón se ha impuesto para mediar los tiempos distribuidos en
construcción de argumentos, tramas y desenlaces. La adaptabilidad compositiva,
satisface el gusto de los espectadores distraídos, agentes externos,
multitudinarios, que repliegan el contenido y la forma funcional y apta. La
universalidad del género trágico-poético, se convierte en un cerco de la acción
moral, de ahí que Aristóteles cualifique de poetas buenos y malos a los que
cumplan con la extensión y la verosimilitud[12] de
los argumentos expuestos en unos tiempos pactados y pautados. El espectador
repliega el modelo figurado, y asume el género y estructura como legítima
verdad. Su capacidad de juicio y señalamiento, no presenta ningún esfuerzo
crítico, pues los lineamientos de creación ya están trazados, pensar la
composición fuera del esquema, lo convierte en un actor sitiado, perseguido por
los mismos organismos, que silenciaron y desaparecieron la comedia.[13]
La creación debe ser distante de los entes políticos, o al menos evitar toda
influencia y alteridad, de lo contrario, las composiciones de creación
permanecerán premeditadas y sujetas al autoritarismo clerical, que no es otro
distinto, que la trinidad; Inicio nudo y desenlace.
No hay que olvidar la
tiranía de Platón en el libro III de la República
al arremeter en contra de los poetas por fomentar el sentimiento[14]
exacerbado, sin control en los nuevos individuos de la polis griega. Templanza y
creación son antípodas, su alianza y cercanía no representa otra cosa distinta
que el pensamiento adoctrinado y moralmente correcto. La composición poética es
una confrontación ante la templanza y la austeridad, no una alianza que vendría
a representar todo lo contrario del acto creativo, cuyo nacimiento y gestación
se debe a la disparidad y conflicto contra la templanza y la mediación. La
creación poética es un acto de tensión, de ebullición que requiere si o si, de
un oponente; el estado y la supremacía.
La austeridad es el concepto que mejor
representa la templanza a la que también
se refiere Platón[15]
al reconocer el inmenso poder y valor de la poesía, semejanza que le atribuye a
la divinidad, por la capacidad persuasiva de hacer arrodillar a sus pies[16]
a la multitud. Aquí vuelve y se repliega el acto moral, la verticalidad del
poder —altos y bajos—, nadie puede y debe estar por encima de la razón, de la
austeridad, que es rigor y dureza, de la gobernabilidad y sus leyes. Sócrates evidencia
el poder retórico del poeta —en el diálogo que mantiene con Glaucón—,
reconociendo su alta influencia y mordaz amenaza por desestabilizar el orden
racionalizado de la sociedad y más bien, como un buen ejecutor político, lo
envía lejos a otra ciudad. La acción moral consiste, en una estrategia de
adecuación y bienestar, no desaparece del todo —al poeta—, mantiene la forma
—que satisface la estructura—, pero altera el contenido, al cambiarlo por otro
de características distintas.
Dice Sócrates;
(…) Por
lo que a nosotros toca, nos contentaríamos, por nuestro bien, con escuchar a
otro poeta o fabulista más austero, aunque menos agradable[17].
Ahí está la
representación ambivalente entre lo austero y lo agradable, otro debate muy
interesante.
Habrá que dejar en entredicho el por qué el
deseo aberrante por silenciar, ocultar y reprimir la fealdad, la vileza y demás
adjetivaciones —que pueda ser nombradas por debajo de la desproporcionalidad
métrica—, representantes como el gran síntoma, cuestionador de la realidad y
porque no, de la verdad, siempre envuelta y oculta en el paralelismo de la
verticalidad.
La enorme función del arte poético es —y será
siempre— la lucha incansable por cuestionar la deformidad, lo feo como síntoma
de justicia, lo irracional y lo oscuro como verdad.
Condenar las pasiones, los deseos y las ilusiones será beneficioso para la funcionalidad útil de unos cuantos, pero desastrosa para otros.
****
Resumiendo lo dicho podríamos decir que la poesía es una
imitación de acciones,[18] esas
acciones de acuerdo al canon aristotélico, representan conductas buenas y
malas.[19] Unos
serán viles y otros honrados, los unos viciosos y los otros virtuosos, esa
verticalidad moral —presente tanto en la obra de
Aristóteles como en Platón—, es la que nos dibuja con precisión la comedia y la tragedia. Los poetas trágicos
bregan por el derrocamiento y la caída del del héroe, del político y del rey,
por tal motivo, su cercanía y semejanza con la épica y la epopeya, mientras los
poetas cómicos realzan la voz de los personajes de “baja estofa”, “hombres viles”, que comulgan con el folclor
dionisiaco, las pasiones deliberadas. La fealdad y la máscara, emergen como
actos de-formativos, defectuosos, desproporcionados, que irrumpen la concepción
de normalidad, cuestionando sus actos, una vez más, lo cómico es una parte de lo feo[20] y
por ende, su aberrante persecución y
deseo por su desaparición.
Habrá que preguntarse el por qué, tanto el poeta
y el espectador —autor
y público— se identifica más con la desestructuración del
esquema racional, que impone el género poético. Aristóteles dice que las cosas que vemos en la realidad con
desagrado, nos agrada ver sus imágenes logradas de la forma más fiel, así como
ocurre con las formas repugnantes de animales o cadáveres[21]. Es
decir, nos atrae la fealdad y la desproporción de lo estable que es donde
empieza a tejerse un gusto e interés por lo trágico, la desestructuración y,
por consiguiente, lo feo, como un misterio atractivo, producto del mismo orden
de perfección impuesto.
La fealdad no contienen dolor[22]
en contraposición a la tragedia, que sí expone a luz pública, el dolor y la
muerte, como parte de su composición, el encanto de la que hago mención, parte
del espectador, independiente de que sienta gusto y atracción por la
repugnancia y el desagrado de lo que ve —como lo señala la cita—, su objetividad consiste en el desplazamiento de la
escena, en el abandono de la acción, que también requiere de esa identificación
y reconocimiento, reacciona ante un estado de quietud e hipnotización, cambia, como lo señala Ranciere, a un
participante activo.[23] El
impacto de la desestructuración de la unidad genera dolor y angustia por el
desprendimiento de la estructuraa, que predomina y rige su
pensamiento y comportamiento moral, pero eso es otro tipo de identificación y
dolor.
La angustia del espectador consiste en la
consecuencia del impacto y la colisión del espectador trágico, que reconoce en
la extensión de la unidad, la ruptura de la totalidad, de la racionalización y
esquematización, un acto que convoca dolor y sacrificio. El espectador abandona
la escena y se convierte en un agente activo, crea —en la medida de lo posible—, dirige y orienta su
mirada bajo una temporalidad adversa a la verticalidad moral, pero de esto
hablaremos luego.
[1] Cuando se hace mención al término Poética Alicia Villar
recomienda pensar el término o el concepto como poesía y a veces como un poema
y en sentido abstracto como arte. La aclaración suscita a que en el texto evito
utilizar el concepto de “arte” por las distantes interpretaciones que se puedan
tener tanto en la Grecia antigua como la concepción moderna del concepto. Para
ello utilizo; “composición poética”, o “acción creativa”. Como un segundo
punto. Al referirme a Poema sugiero tener en cuenta las cuatro “especies”;
Epopeya, tragedia, comedia y ditirambo.
[2] David Grossman nacido en Jerusalén (1954) es un escritor
que reflexiona sobre la importante labor de escribir en una zona de catástrofe
y recopila en seis ensayos testimoniales parte de su pensamiento titulado
Escribir en la oscuridad.
[3] Aristóteles Poética Alianza editorial, Traducción,
Introducción y notas de Alicia Villar Lecumberri Análisis del Contenido p. 19
[4] Poética VI p.47 Nota al pie de página De la epopeya
hablará en los capítulos XXIII- XXVI de la comedia lo hará en el libro II de la
Poética, que no se ha conservado.
[5] Platón en el libro II de la República habla de perros guardianes que protegían y cuidaban la
ciudad. Y en libro III IX 398a Sócrates se refiere a la educación de los
soldados.
[6] Benjamin Walter Iluminaciones El Autor como Productor
p.102. Editorial Tauros 2018
[7]
VII 1451a p.52
[8] J.M. Coetzee Premio Nobel de Literatura Escenas de
una Vida de Provincias Juventud p.214 Editorial Random House Mondadori
Barcelona
[9] P. 101 Autor Como Productor Traducción de Jesús Aguirre
[10] P.105
[11] P.105
[12] IX 1451b p.57
[13] El segundo libro de la Poética dedicado a la Comedia
[14] Libro III I 387d p.194 Alianza editorial Platón la
República Traducción de José Manuel Pabón y Manuel Fernández -Galiano 1988
Madrid España
[15]398b IX p. 217
[16] 398b IX p. 217
[17] P.217
[18] II 1448a p.37. Se enfatiza en que los poetas no
imitan a los hombres sino a sus acciones. Aquí nuestro interés es resaltar la
estigmatización de subrayas las costumbres de los hombres buenos y los hombres
malos, que ejecutan acciones.
[19] Imitan a personas mejores, peores o semejantes p.37
[20] P.45 V 1449B
[21] IV 1448b p.41
[22]
V p.45 1449b “Lo cómico es un
defecto y una fealdad que no contiene, ni dolor ni daño, del mismo modo que la
máscara cómica es algo feo y deforme, pero sin dolor.
[23]Jacques Ranciére El Espectador Emancipado p.18 Editorial. Bordes Manantial
Bibliografía
- David Grossman Escribir en la Oscuridad Sobre Política y Literatura Random House Mondadori S.A Barcelona 2010
- Aristóteles Poética Alianza Editorial, Traducción, Introducción y notas de Alicia Villar Lecumberri
- Benjamin Walter Iluminaciones El Autor como Productor. Editorial Tauros 2018
- J.M. Coetzee Premio Nobel de Literatura Escenas de una Vida de Provincias Juventud Editorial Random House Mondadori Barcelona
- Alianza editorial Platón la República Traducción de José Manuel Pabón y Manuel Fernández -Galiano 1988 Madrid España
- Jacques Ranciére El Espectador Emancipado Editorial. Bordes Manantial

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